Sueños de Eternidad

DCCCLXXI (871)

La reja echada,
los cristales sucios
y el silencio ahogado
por tráfico de avenida.
Un papel amarillo,
el neón apagado
y las mesas a oscuras
sin vasos ni copas.
Desde el recuerdo,
una llamada
a los dulces momentos,
a aquellos minutos
que cambiaron mi vida,
que me llevaron a ti.
El tiempo se lleva
lo que la memoria no olvida.

Nauta

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