Y aunque digas que no
seguiré a tu lado;
aunque rechaces toda ayuda
persistiré en mi apoyo;
aunque al hacerlo me hiera
pues sigo siendo tu amigo.
Porque una amistad merece la pena
aunque, a veces, apene;
aunque, a veces, el corazón y el alma duelan.
Y es que un amigo es
digno de esa paciencia,
digno de ese sacrificio,
digno del mismo trato recibido.
Nauta
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