Siete notas lánguidas
buscan un oído atento
en el viejo caserón.
Acordes sueltos sin música
perdidos para el sentido
en un, sin sentido, piano.
Dos gaviotas vuelan
tierras de blanco y negro
de ocre firmamento.
Sin embargo, la vida
se escapa por momentos,
por momentos inútiles.
Y el sueño concluye
pero la elegía sigue,
la elegía rota de su existencia.
Nauta
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