Sueños de Eternidad

LXXXII (82)

Siete notas lánguidas
buscan un oído atento
en el viejo caserón.
Acordes sueltos sin música
perdidos para el sentido
en un, sin sentido, piano.
Dos gaviotas vuelan
tierras de blanco y negro
de ocre firmamento.
Sin embargo, la vida
se escapa por momentos,
por momentos inútiles.
Y el sueño concluye
pero la elegía sigue,
la elegía rota de su existencia.

Nauta

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