Sueños de Eternidad

LII (52)

Y un rayo cruzó el cielo,
un trueno rasgó el silencio,
el monótono silencio de la lluvia al caer.
Y surgió la voz del mundo,
y fluyó desde la piedra,
y cantó entre los árboles.
Protestó la madre de todos,
protestó ante el expolio,
protestó por el irreparable daño.
Pero los hijos no lo oyen,
no lo ven,
no lo sienten
que su futuro es,
que su futuro está,
que su futuro sólo es posible
en la madre natura.

Nauta

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