Relojes que marcan un tiempo aburrido,
aburrido y sin sentido,
que desearía fuese eterno:
una eternidad en mis manos
esperando que la vida sea una línea,
la línea infinita de un mutuo sentimiento.
Todas las respuestas serán comprendidas,
entendidas de una vez por todas
al final de esa única pregunta
mencionada sólo en silencio
obligado por esta sociedad cruel y ciega.
Recordaré lo que fue en tiempos:
algo que podría haber sido bello
que simplemente fluyó de mis manos
uniendo la soledad y el olvido
en una única palabra,
la melancolía de lo perdido.
Te recordaré por lo que no comprendiste
ese día del frío de febrero;
apelaré a los cielos por la suerte,
mi desafortunada suerte
olvidada desde el origen del tiempo.
Nauta
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