Sueños de Eternidad

CIV (104)

Llegó el crepúsculo,
el pájaro cantó la despedida;
polvo de estrellas en el claro.
Un árbol mecía el viento
y la vida volaba
en copos de nieve.
Violeta en el musgo,
amarillo sobre trébol
y niebla blanca en el gris perla.
Aromas húmedos y limpios,
oscuridad de sonidos fantásticos,
luces tenues perdidas.
Y el tiempo que transcurre
como el agua del río
cuando se sueña con hadas.

Nauta

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