Sueños de Eternidad

CLXXVI (176)

Leves alas de terciopelo rojo
de una frágil mariposa ideada
que sin ser real sino imaginada
lo es más que la vista por el ojo.
La luz blanca que de una flor escojo
mi mirada descubre acompañada
de otra luz que brilla, aun ocultada
por las hojas caídas que recojo.
Sobre nubes aéreo un castillo
colgado de viento de las corrientes;
ligero, con torres de caramillo.
Fortaleza de los huidos presentes,
que se pierden más allá del pasillo
a los que persigo aun por muy hirientes.

Nauta

Puedes contactar conmigo en: maese_j@hotmail.com