Miradas en diferente color:
castaños, los ojos acogedores;
en verde, los pícaros sin temores;
en azules, el sensible y soñador.
La reverencia y un paso con temblor,
paseos y los giros posteriores,
cruces de ojos oscuros delatores,
cruces de ojos claros sin resquemor.
La música suena en el gran salón
envolviendo a los múltiples danzantes;
todos llevan máscaras, disfrazados
con la misma tonada y el mismo son.
Todos, salvo unos libres y pensantes
pero que ni siquiera son mirados.
Nauta
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