Sueños de Eternidad

CXXXII (132)

Atravesando piedras, fluye el río;
bordeando la flor de la hierbabuena,
crea en el junco y recrea en la arena
un arabesco en colores de estío;
y juega con el trébol como un crío,
busca la suerte de una vida plena
de lluvia, de saltos y espuma llena.
Paseando junto a él, triste sonrío
porque sigue su curso imperturbable;
milenario, tranquilo e indiferente
siempre me ignora en silencio aunque le hable
de mi corazón de afectos carente;
y veo entonces de forma palpable
como es el paso del tiempo indiferente.

Nauta

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