Sueños de Eternidad

CXXXVIII (138)

Escucha,
me subyuga, me domina,
me hace bailar.
El ritmo envuelve
en un manto de acordes
todo mi cuerpo.
Mis pies siguen
un compás continuo
en doses y cuatros.
Pero no es el ritmo,
no bailo, danzo
en la melodía,
en la música.
Las notas sucediéndose
me atan y dominan
en una esclavitud deseada
que anula el tiempo.

Nauta

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