Sueños de Eternidad

DCXXXVII (637)

En la mañana fría
de este intenso invierno
susurras a lo lejos
desde nubes azules.
Rodeada de telas
traídas desde oriente
de violeta inefable
esperas su respuesta
Mudos testigos somos,
las índigas montañas,
mis ojos soñadores
de ese encuentro imposible.
Y lentamente triste
oímos que contesta
y, otra vez, despide
con todo amor tan breve.

Nauta

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